Definiré como SuperMicrobios para fines de esta columna a organismos como las bacterias –Tuberculosis–, hongos –Candidiasis–, virus –VIH– y algunos parásitos –Paludismo–, que enferman a los seres humanos y que pueden resistir a los ataques que les envían los profesionales de la salud con medicamentos tales como antibióticos, fungicidas, antivirales y antipalúdicos, de tal forma que los tratamientos convencionales se vuelven ineficaces y las infecciones persisten, incrementando su riesgo de propagación por un lado y la muerte de muchos pacientes por el otro.

En términos de salud más que hablar de los Supermicrobios se utiliza el término de resistencia antimicrobiana, lo que hoy día es un motivo de preocupación mundial, ya que desde hace más de dos décadas se ha documentado la aparición y propagación de nuevos mecanismos de resistencia que desafían la capacidad de tratar enfermedades infecciosas habituales causando muertes y discapacidades cuando, hasta hace poco, podían tratarse para permitir la plena recuperación de los pacientes y su reintegración a sus actividades de manera plena.

El problema de la resistencia a los antimicrobianos es de tal magnitud, que se ha utilizado la Política para llegar a la celebración de la cumbre de alto nivel de la Organización de las Naciones Unidas que se llevó a cabo en Nueva York el pasado 21 de septiembre. Esta fue la cuarta vez en la historia de la ONU, que los líderes mundiales se reúnen en la Asamblea General para visibilizar la gravedad de un tema relacionado con la salud. Las anteriores fueron el VIH-SIDA; las Enfermedades No Transmisibles –Diabetes- y; el Ébola. Puede conocer más detales de la Asamblea en http://bit.ly/2cML0mh

Movilizar la voluntad política de los Jefes de Estado y de las Delegaciones será clave para abordar la gravedad y el alcance de la situación, para acordar enfoques sostenibles y multisectoriales y hacer frente a los SuperMicrobios. Además de la Organización Mundial de la Salud –OMS–, se deberá trabajar estrechamente con la Organización Mundial de Salud Animal –OIE– y la Organización para la Agricultura y la Alimentación –FAO–, a fin de promover prácticas correctas que permitan evitar la aparición y propagación de resistencias a los antibacterianos al tratar animales y seres humanos.

Los médicos y otros profesionales de la salud debemos mejorar la prevención y el control de las infecciones en hospitales y clínicas; prescribir antibióticos sólo cuando sean necesarios y recetar sólo los adecuados para el tratamiento de cada enfermedad. En Guanajuato el doctor Alejandro Macías Hernández, ha publicado estudios de nuestro país que revelan las grandes áreas de oportunidad para prevenir las infecciones intrahospitalarias. Una medida indispensable lo es también que no se vendan antibióticos sin prescripción, incluyendo los utilizados en la medicina veterinaria. Los esfuerzos en México son aún pequeños. Esperemos que la asistencia de nuestros representantes a la reunión de alto nivel tenga efectos en la política pública a la brevedad.

Mientras surte efecto la alta política, los ciudadanos de a pie podemos tomar algunas medidas para luchar contra los Supermicrobios como lavarnos las manos y evitar el contacto directo con enfermos para impedir el contagio de infecciones bacterianas y víricas como la gripe y el rotavirus; utilizar preservativos para evitar el contagio de infecciones de transmisión sexual; vacunarse y tener al día la cartilla de vacunación; utilizar antibióticos sólo cuando los prescriba un médico o profesional autorizado; tomar el tratamiento que le prescriban de forma completa incluso cuando mejore su estado de salud, teniendo en cuenta que, en el caso de los antivíricos, el tratamiento puede ser de por vida; y no dar antimicrobianos a otras personas ni utilizar recetas sobrantes de tratamientos anteriores.

Pregunta: Si usted tiene más de 65 años o tiene diabetes, ¿ya se vacunó para protegerse de la neumonía e influenza en el invierno? Si la respuesta es No, de favor hágalo ya y evítese una enfermedad prevenible por vacunación.