Luego de un mes de octubre muy favorable, en buena medida por su desempeño en los debates y por los escándalos sobre presunto abuso sexual que han rodeado a Donald Trump, Hillary Clinton se encuentra en una posición sólida hacia la elección presidencial el 8 de noviembre. En contraste, Trump necesita revertir un déficit considerable en las preferencias a nivel nacional y en varios estados pendulares, algo que ningún candidato en la historia electoral estadounidense ha conseguido a tan pocos días de la elección.

El sitio Real Clear Politics -http://bit.ly/18n8OIa- muestra que Hillary se encuentra a la cabeza en 11 de 14 estados, que representan 180 de los 538 votos en disputa; entre ellos Arizona, Carolina del Norte, Colorado, Florida, Maine, Michigan, Nevada, New Hampshire, Pensilvania, Virginia y Wisconsin. Los modelos estadísticos de prospectiva realizados por The New York Times, Princeton Election Consortium y otros más -http://nyti.ms/2a6m6g5-, dan probabilidades superiores al 91% para el partido Demócrata y su candidata Hillary, esposa del ex mandatario estadounidense Bill Clinton, quien llevó a EU al éxito económico.

Esto es una buena noticia para un País como el nuestro que tiene un intercambio comercial de 600 mil millones de dólares con el vecino País del norte, y por las señales previas de que un potencial triunfo electoral de Trump afectó el tipo de cambio peso-dólar, además de sus líneas discursivas para “retornar a la grandeza a los EU” aplicando la conocida receta popular de creación de más empleos y mejor pagados, anunciando la revisión del Tratado de Libre Comercio y todos aquellos acuerdos comerciales que dañarán los intereses de la unión americana, promoviendo el retorno de las empresas que se han instalado en México y expulsando hacia nuestro País a 12 millones de compatriotas en un plazo de dos años, amén de la tan anunciada creación del muro en la frontera para controlar el acceso ilegal de las personas; en fin, todo un conjunto de políticas proteccionistas en un contexto de economía global.

El triunfo de Hillary será un respiro momentáneo ante los escenarios de la desaceleración de la economía mundial, y específicamente ante las dificultades que enfrenta la economía de Estados Unidos y es bueno traer a la memoria reciente las lecciones aprendidas para sortear las tendencias negativas en la nuestra, ya reflejadas en el pronóstico de la Ley de Ingresos y en el Presupuesto de Egresos de la Federación 2017, así como las tasas de inflación arriba de las pronosticadas por nuestro Banco Central.

Lecciones aprendidas: Debemos reaccionar con prudencia, austeridad, regulación y disciplina financiera, medidas que se han aplicado al paso de los años -Fox y Calderón-, aunque algunas veces no se sientan tan claras por el efecto de la economía informal. Dada la baja de producción y el alto nivel de deuda de los EU, una medida que debemos tomar es fortalecer el mercado interno y esto implica mejorar los salarios, promover el consumo interno, simplificar la apertura de empresas, abrir más oportunidades de crédito para las pequeñas y medianas empresas y apoyar con innovación, ciencia y tecnología a las PyMES, ya que son las principales generadoras de empleo.

Cierto estoy que en este momento todos los bancos centrales están buscando implementar políticas monetarias que ayuden a impulsar la economía de sus países, pero como la crisis es global, la mejora en un País afectará a otros. Por ello, una alternativa viable para México será construir un proyecto orientado al fortalecimiento de su gran mercado interno donde encontraremos áreas de oportunidad.

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