Dr. Éctor Jaime Ramírez Barba

Ante el cúmulo de noticias locales e internacionales sobre economía y política,  la pregunta más frecuente que consciente o inconsciente nos hacemos es ¿qué va a pasar con le economía?, ¿qué van a hacer los líderes políticos?, o como lo mencionó el Presidente ante las condiciones que llevaron a tomar la decisión de incrementar los precios de los combustibles ¿Ustedes qué harían?; lo cierto es que ante las diferentes versiones, posiciones y opiniones la incertidumbre aumenta y con ellos estamos construyendo un estado de indefinición e indefensión.

El diagnóstico es la concurrencia de una crisis global y multifactorial, crisis geopolíticas y migratorias, de seguridad pública, económicas, financieras y cambiarias, energéticas y comerciales lamentablemente todas ellas están interrelacionadas.

Esta diversidad de las crisis y los diferentes efectos que se están provocando en los países, hace que cada uno de ellos tome medidas paliativas para su economía pero con consecuencias desastrosas para las economías de otros países, los cuales al tratar de atenuar sus efectos provocan problemas colaterales en otros países, y así no se ven soluciones aparentes de corto plazo, pero creo si se pueden visibilizar.

Lo que como mexicanos queremos es simple: “Mejorar la calidad de vida”, que implica seguridad, educación, salud y trabajo digno en su remuneración. Las visiones para lograrlo parecieran confusas o divergentes entre la clase política y empresarial, por un lado se pretende resolver la desigualdad en base al asistencialismo y por otro mediante empleos con salarios insuficientes.

El proyecto implicaría afinar los mecanismos de política fiscal y económica, al control y centralismo al que están sujetos estados y municipios y lograr mejorar la calidad de vida se requerirán ingredientes básicos: Eliminar la corrupción en el sector público y privado; fortalecer la confianza entre trabajadores, empresas y gobernantes; reducir el rango de remuneraciones entre los niveles básicos y superiores en las organizaciones.

Además fortalecer el contrapeso e independencia real de la estructura entre los poderes del Estado; rediseñar la organización política y administrativa en la toma de decisiones municipales y regionales; distribuir el presupuesto público en función de las necesidades locales; asumir políticas de responsabilidad social empresarial bajo programas de impacto regional; fomentar la cultura de equidad de género, inclusión social, tolerancia y aceptación.

Lo complementa el desarrollar más aún el mercado interno al desregular y simplificar procesos públicos y privados; concienciar la cultura de la contribución fiscal justa y equitativa, y contribuir todos al gasto público para atender los gastos de todos; y transparentar el uso de los recursos públicos.

El liderazgo para llevar el proyecto requiere un cambio conceptual clave: no se logran con la voluntad de un solo liderazgo. La participación conjunta de líderes sociales, empresariales, religiosos y políticos que tengan como objetivo el beneficio social por encima de las aspiraciones personales es elemental para lograrlo.

Los liderazgos deben tener los contrapesos necesarios con una perspectiva de complemento más que de control y con las siguientes características: Honestidad; credibilidad y autoridad moral; convicción y empatía; firmeza y autoridad y; capacidad de gestión interna y externa como mínimos.

Además del proyecto y los liderazgos, es necesario visualizar al equipo de personas que tendrán contacto con la sociedad a la que se sirve. Las cualidades de los integrantes deberían ser el reconocimiento ético y profesional; sensibilidad y compromiso social; conocedor o especialista en los temas  a resolver; apropiación del proyecto, misión y visión de la institución a la que sirve y; comprensión del papel que le corresponde dentro del equipo del que forma parte.

Cierto estoy que lo dicho es insuficiente para atender un problema tan complejo como el que está viviendo el país, y que requerirá de análisis sistemáticos en cada uno de los ángulos del problema, pero las condiciones de incertidumbre que actualmente se tienen nos debe llevar a reflexionar, sin encono ni violencia, sobre cómo debemos diseñar el rumbo para lograr lo que todos queremos: “mejorar nuestra calidad de vida”, pero sin lastimar la calidad de vida de nuestros semejantes. En Guanajuato se tiene proyecto, liderazgos y equipo, participemos pacíficamente para reforzar el rumbo.

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