Las Remesas que envían los compatriotas, tanto documentados como no documentados, son sin duda detonadoras del equilibrio social por dos principales vías: el consumo familiar y las remesas sociales.

Tras la victoria de Trump, aumentó el temor de que el futuro presidente cumpliera su promesa de campaña deimponer restricciones o impuestos al envío de este recurso para México. De esta forma, es posible que las personas que fueran afectadas por estas medidas incrementaran el envío de este recurso durante los meses de noviembre y diciembre de 2016 para prevenir una futura regulación o impuesto a las remesas.

México recibió en 2016 el máximo histórico de 26,059 millones de dólares, con un incremento del 8.8% respecto al 2015. Se estima que se recibieron 420 millones de dólares por precaución ante el temor de las medidas anunciadas.

La cantidad promedio de la remesa fue de 290 dólares y el 97.8% se hacen a través de transferencias electrónicas; en efectivo y especie el 1.6% y a través de giro postal o bancario el 0.6%.

Guanajuato recibió 2,414 millones de dólares en 2016, un 6.7% más que en 2015. A precio de venta en el mercado, significan más de 50 mil millones de pesos que se derraman en la localidad para detonar la economía. Les comento una referencia para apreciar la magnitud de esta derrama económica: La ley de Ingresos para el estado de Guanajuato 2017 tiene como pronóstico de ingreso por impuesto a la nómina 2,745 millones de pesos; así que las remesas representan 18 veces lo de dicho impuesto y un poco más de dos tercios del total del presupuesto del Gobierno de Guanajuato.

La ciudad de León recibió 234 millones de dólares, ocupando el noveno lugar en el país como receptora de remesas. Al tipo de cambio de hoy son 4,855 millones de pesos. Para visibilizar lo que esto significa en el municipio, la Ley de Ingresos 2017 para los leoneses pronostica un ingreso de 4,447 millones de pesos, resaltando que son superiores las remesas al presupuesto del Ayuntamiento.

Consumo Familiar: Los 50 mil millones de dólares recibidos, sirvieron en 2016 para que las familias receptoras mejoraran su nivel de ingreso. Los hogares dedican la mayoría de estos ingresos en la satisfacción de sus necesidades básicas y a otros tipo de consumo doméstico, incluidos aquellos gastos que se consideran inversión de capital humano tales como educación y salud. El segundo rubro es el gasto de vivienda, es decir, en la compra, mejora, ampliación o construcción de vivienda. Un mínimo porcentaje (menos del 10%) de los recursos son utilizados para la inversión productiva tales como establecer un micro negocio.

Remesas Sociales: Una muy pequeña proporción de las remesas son transferidas a organizaciones de migrantes que envían su dinero para apoyar la construcción de infraestructura pública y el desarrollo de proyectos sociales. Los compatriotas Guanajuatenses tienen organizaciones a lo largo de la unión americana y participan activamente con estas remesas sociales a través de programas de inversión federal, estatal y municipal como infraestructura indígena; coinversión social; tres por uno para Migrantes; comedores comunitarios y apoyo a la vivienda entre otros. En Guanajuato, las obras sociales 2013-4, se han invertido en infraestructura energética 60%; de vías de comunicación 35.8% e hidráulica y de sanidad 4%.

Por lo anterior sostengo que las remesas que se reciben cada año son un factor clave de equilibrio social. Debemos fortalecer las políticas públicas orientadas a invertir en mayor cuantía hacia las pequeñas y medianas empresas. Hay avances en Guanajuato en la mejora del rezago social y la disminución de la pobreza.

Pronostico que las remesas no disminuirán para Guanajuato durante 2017 y que fortalecer el desarrollo humano –salud, educación y empleo- en los binomios emisores y receptores de las remesas es fundamental para seguir avanzando.