Hace una década, exactamente en septiembre de 2007, los leoneses nos despertamos con la noticia en este periódico (A.M.) que un virus ingresó, por primera vez a Guanajuato, y que había atacado a 69 personas que vivían en la zona centro de esta ciudad. Las colonias afectadas fueron del barrio arriba y sus alrededores: la Obregón, el Duraznal y el Calvario, extendiéndose luego a la colonia Árboles de Ibarrilla.

El entonces Secretario de Salud Jorge Armando Aguirre Torres señaló que los enfermos presentaban fiebres extremas, salpullido, dolores de cabeza y huesos, vómitos y diarrea. Las muestras de sangre para determinar la causa en aquel entonces tuvieron que enviarse al Instituto Nacional De Referencia Epidemiológica (INDRE) que confirmó la existencia de una enfermedad antes desconocida en nuestro estado y ciudad, se trataba del Dengue.

 

En el Boletín epidemiológico nacional de la semana 41 emitido por la normativa federal en 2007, por primera vez se notificó que en Guanajuato ya se habían diagnosticado 56 hombres y 91 mujeres con “Dengue Clásico” y cero casos con “Dengue Hemorrágico”, por cierto, clasificación que ahora ya es obsoleta.

 

En el informe semanal de Vigilancia Epidemiológica hasta la semana epidemiológica 35 de este año recién liberado, se informa que en Guanajuato existen 2,217 casos probables; 698 casos confirmados (Incidencia de 11.81 por 100 mil habitantes) y 1,639 casos estimados (Incidencia de 27.74 por 100 mil habitantes). Ahora el Dengue según sus manifestaciones en los enfermos se clasifica en tres grupos: Dengue no Grave (687 casos); Dengue con signos de Alarma (11 casos) y Dengue Grave (cero casos). Los municipios con más incidencia son León, Celaya (235 casos y 10 de de ellos con signos de alarma) y Santa Cruz de Juventino Rosas con 84 casos.

 

En piel preparada no entra el Dengue. Para que esté preparada hay hechos que debemos tener en la conciencia, actuar en consecuencia y que me permito enlistar: 1) El cambio climático es una realidad y es el causante que los mosquitos transmisores de estas enfermedades ya estén en nuestro territorio. 2) Que los mosquitos ya no se van a ir. 3) Que los virus del Dengue, Chikungunya y Zika son transmitidos por estos mosquitos. 4) Que el Dengue llegó para quedarse–Virus tipo 1 que circula, y probablemente en el futuro cercano los tipos 2 y 3 también estarán-. 5) Que las medidas más importantes son utilizar repelentes de insectos y pabellones para las camas; colocar mosquiteros en puertas y ventanas; utilizar camisas de manga larga y pantalones largos; identificar proactivamente y eliminar los criaderos de mosquitos en su vivienda y comunidad; revisar su habitación por la noche y utilizar el mata mosco de plástico para eliminarlos antes de dormir.

 

Algunas medidas que se dicen en la población pueden utilizarse aunque no se ha probado su eficacia científica: Ingerir sulfato ferroso o complejo B para preparar la piel con un olor que en teoría repele al mosquito; utilizar dispositivos eléctricos que en teoría solo escuchan los mosquitos retirándose y, tener sus habitaciones la planta de citronela para ahuyentarlos.

 

Dado que el Dengue es un serio problema de salud mundial, ya existe una vacuna de virus vivos atenuados de los serotipos 1 a 4 -Dengvaxia-, que obtuvo la aprobación sanitaria en México para resolver este problema. No existe en el cuadro básico de vacunas del sector público pero si se puede adquirir en el sector privado, estando autorizada para aplicarse -3 inyecciones subcutáneas a intervalos de 6 meses cada una- en personas de 9 a 45 años de edad. No debe aplicarse a menores de 9 años ni a mayores de 45 años, ya que el riesgo-beneficio aún no se ha determinado con los estudios hasta ahora realizados. La eficacia de la vacuna ha sido moderada (60%).

 

El tener la piel preparada depende de nosotros los ciudadanos. A diez años de distancia, debemos aprender a prevenir y convivir con el Dengue, acudiendo a los servicios de salud si presentamos los síntomas. Es momento de actuar.