La frase “cayó como fulminado por un rayo” es una expresión popular que traduce algo súbito e inesperado que presagia un mal final. 

En el artículo más reciente de las doctoras Braga, de la Parra y Kucienska del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM aporta datos acerca de la mortalidad en México al ser fulminados por un rayo: de 1979 al 2011 fallecieron 7,362 personas, siendo el Estado de México (1,777), Michoacán (721), Oaxaca (515) y Guanajuato (406) las entidades federativas donde más ocurrieron.

Estas fatalidades sin duda pudieron haber sido prevenibles, sin embargo, nuestra cultura anticipatoria para identificar los riesgos es aún muy baja y esta columna pretende hoy poner visible a los ojos del lector hechos bien conocidos que podrían evitar un accidente de funestas consecuencias en esta temporada de lluvias y tormentas eléctricas.

La primera regla es tener la sana costumbre de revisar el pronóstico del tiempo. Casi todos los teléfonos móviles tienen programas para consultarlos con un porcentaje de probabilidad de ocurrencias de tormentas eléctricas. Si el pronóstico es alto, posponga su viaje o actividad al aire libre. Los hombres tienen cinco veces más probabilidades que las mujeres de que les caiga un rayo. La mayoría de las víctimas de los rayos son niños y adultos jóvenes entre 15 y 34 años que trabajan afuera o participan regularmente en actividades recreativas al aire libre. Las dos ocupaciones más comunes de las víctimas de los rayos son la construcción y los trabajos agropecuarios.

Si ya está en la calle o en el campo si escucha el rugido de un trueno, váyase a un refugio cerrado y seguro. La principal pauta de seguridad es la regla de los 30-30Después de ver un rayo, comience a contar hasta 30. Si oye un trueno antes de llegar a 30, vaya adentro. Interrumpa todas las actividades hasta por al menos 30 minutos después de oír el último truenoSi no hay un lugar de refugio, agáchese de manera que su cuerpo toque la menor cantidad de suelo posible. Los rayos crean corrientes eléctricas en la superficie de la tierra que pueden ser mortales, aun a más de 30 metros de donde caen.

Un refugio seguro es un vehículo completamente cerrado o un refugio con cuatro paredes y un techo. Algunos ejemplos de refugios seguros son las casas, las oficinas, los centros comerciales y los vehículos de techo duro (no de lona) con las ventanas subidas. Los vehículos abiertos como los convertibles, los carros de golf, las motocicletas y las estructuras abiertas como los porches y las glorietas o las casetas de béisbol y los campos deportivos no son lugares seguros durante una tormenta eléctrica.

Cuando esté en un refugio seguro como su casa, evite bañarse o lavarse las manos, pues los rayos pueden viajar por las tuberías. No utilice equipo electrónico conectado a la corriente, pues los rayos se trasladan también a través de los sistemas de recepción de radio y televisión. No use los teléfonos con cable, use en cambio de manera segura durante la tormenta los celulares o los inalámbricos. Evite por último recargarse en los pisos y paredes de concreto.

Si bien es cierto que las posibilidades que a una persona le caiga un rayo en un año dado son cerca de uno en 500 mil, y que solo cerca del 10% de las personas a las que les cae un rayo muere; el hecho es que sucede y el riesgo de sufrir lesiones graves o de morir es muy real, más aun, aquellos sujetos que tienen su trabajo o actividad al exterior. Por esto creo, debemos prevenirnos tomando las tormentas eléctricas en serio.